Curso de Divulgación y Escritura científica creativa


           ¿Qué es la "Literatura Científica Creativa" (LCC)?

 

 

Son muchos los días que he pasado con científicos, las horas de trabajo para salir luego de noche a reunirme con colegas literatos. Así como suena. Y naturalmente, he tenido amigos íntimos tanto científicos como escritores. De esta suerte, viviendo entre dichos grupos, y aun mucho más, creo yo, con el ir y venir constante del uno al otro, se me fue planteando el problema que desde mucho antes de confiarlo al papel había bautizado en mi fuero interno con el nombre de «las dos culturas». Porque tenía la sensación permanente de moverme entre dos grupos comparables en inteligencia, racialmente idénticos, no muy diferentes en cuanto a origen social y con unos ingresos más o menos iguales por su trabajo, que habían dejado casi totalmente de comunicarse, y que tenían tan poco en común respecto a clima psicológico, intelectual y moral que en vez de pasar de Burlington House o South Kensington a Chelsea era como si hubiese cruzado un océano.

 

Así de revelador e inquietante se muestra el físico y novelista Charles Percy Snow (1905 – 1980). Hablar de la separación entre ciencias y letras y de Snow se ha vuelto tan frecuente como inevitable. Pero además de tener en cuenta esta advertencia, pongamos atención en las grandes obras, tanto literarias como científicas, que vieron la luz en la época en que se escucharon por primera vez estas palabras.

 

Una persona versada en letras recordará, por ejemplo, que en 1952 Ernest Hemingway publicó El viejo y el mar, pero pasará por alto que un año más adelante se descubrió la estructura del ADN, la molécula soporte de la herencia. De igual modo, alguien que se considere de ciencias pondrá énfasis en el lanzamiento del Sputnik en 1957, pero no tendrá en cuenta que al año siguiente Truman Capote publicó Breakfast at Tiffany’s.

 

La ciencia, con su creciente especialización y el desarrollo de una jerga sólo para iniciados, se ha ido alejando del gran público. Tanto es así que la sociedad no suele concebir la ciencia como parte de lo que entiende por cultura. Y si la ciencia no forma parte de la cultura, la divulgación científica tampoco forma parte de la literatura. ¿Es justo este veredicto? ¿La divulgación científica es únicamente una explicación sencilla de hechos científicos sin más pretensiones? ¿La divulgación científica está o debe estar más cerca de la ciencia que de la literatura? En realidad, más bien parece un género en tierra de nadie. No sólo se le mantiene ajeno a la literatura, sino que es denostado por algunos científicos que lo consideran una manera de desvirtuar la ciencia. Y precisamente esta condición es la que puede aportarle más fortaleza que debilidad a la hora de tender puentes entre ciencia y humanidades.

 

Dentro de estas múltiples facetas, extendemos la visión de la divulgación científica hacia el concepto de literatura científica creativa, pues la adaptación de la ciencia al gran público puede estar en un artículo escrito con sencillez y rigor, en una obra de ficción basada en acontecimientos científicos, o en una poesía inspirada en la ciencia. Por tanto, la literatura científica creativa busca integrar la ciencia en la creación literaria, y su reconocimiento como género literario por derecho propio.

 

Los científicos comparten el lenguaje con otros escritores. La literatura es la conciencia que el lenguaje tiene de sí mismo, y la ciencia lo emplea para significar algo ajeno a él. Pero ambas buscan nuevas visiones de las cosas y pueden confluir en la literatura científica creativa.